El 'agujero negro' del bolsillo olivarero
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La oficina de estadística de la UE confirma que la renta de los aceituneros ha caído un 24%
Los datos oficiales, los válidos, los que publica la oficina estadística comunitaria Eurostat, han certificado que, en efecto, la pecunia de los olivareros ha menguado mucho, muchísimo. Huelga decir que estamos ante un problema de primera índole para Jaén, donde 110.000 familias comen de lo que producen los 66 millones de olivos plantados en la provincia. Sí, es cierto que 'tan sólo' hay 42.000 hogares que subsisten gracias al campo, que la mayoría, otros 68.000, tienen el agro como un extra, pero también es igual de cierto que todos ellos antes ganaban cuatro y ahora se tienen que conformar con tres. Así es. Las últimas cifras de Eurostat, correspondientes a 2009 revelan que la renta de los 'aceituneros altivos' -permítanme la licencia en el año de Miguel Hernández- se ha reducido un 24 por ciento. Tan sólo los productores de cereales, con un desplome del 30 por ciento, presentan una reducción más pronunciada. Detrás se sitúa la industria láctea, con una disminución del 21 por ciento, y los frutales, también con una importante bajada del 12 por ciento.
¿Las razones? Menos ingresos y más gastos. Fundamentalmente lo primero, ya que los precios han caído bastante más que lo que se ha depreciado, por ejemplo, los fitosanitarios y otros 'inputs' bastante gravosos -realmente todo se ha abaratado a excepción de la mano de obra-. Y es que la media de liquidación de 2009 se situó por debajo de los 1,90 euros -exactamente 1,87 euros el kilogramo-, muy por debajo de ese intervalo de los 2,20-2,40 euros que marca el umbral de la rentabilidad para la mayor parte de las explotaciones jienenses. Esto significa que, tomando como base las cotizaciones de 2009, frente a unos beneficios de 1.470 euros por hectárea de una explotación prototipo, los costes ascendieron a 1.680 euros, según un estudio del propio Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, al que ha tenido acceso Asaja. Se produce, por tanto, una pérdida de 210 euros. Éstas son las cuentas groso modo.
Más de lo mismo
El verdadero problema es que lo sucedido en 2009 no es algo excepcional. Este 2010 está ocurriendo exactamente lo mismo. No hay más que encender el ordenador, conectarse a internet, meterse en la página web de la Fundación del Olivar y observar lo que marca el sistema Pool Red. La media de esta última semana, verbigracia, 1,78 euros. La propia COAG-Jaén ya ha hecho cuentas y ha concluido que desde noviembre, desde que comenzó el ejercicio oleícola, se acumula un quebranto equivalente a los 270 millones de euros en el conjunto de España, una merma que en el caso de la comunidad autónoma andaluza, que aporta el 83 por ciento de la cosecha nacional, se situaría en los 240 millones de euros. Es decir, 240 millones de euros que tendrían que estar en el bolsillo de los olivicultores y que, sin embargo, no lo están. Un 'agujero negro'.
Pekka Pesonen, secretario general del Copa-Cogeca, el ente que aglutina a las diferentes organizaciones agrarias europeas, ha comentado esta semana que los números divulgados por Eurostat, difundidos el viernes, confirman los «peores temores». «Esta situación se ha vuelto insostenible; incluso antes de la crisis actual, los réditos de la agricultura suponían únicamente el 50 por ciento de los rendimientos del resto de los sectores», señalaba estupefacto el tal Pesonen, quien acto seguido agregaba que los políticos de la Unión Europea deben emprender «medidas inmediatas para aliviar esta difícil coyuntura». Pesonen advertía de que el valor final de los productos agrícolas, lo que apoquinan los consumidores, se había rebajado un 10,4 por ciento en la UE en 2009. Respecto a la oleicultura, el Copa Cogeca, haciéndose eco de las reclamaciones que llegaban desde sus socios españoles, también ha pedido que se active el almacenamiento privado.
En este punto conviene recordar que cooperativas y asociaciones como Asaja y COAG han dado un ultimátum a la Junta y al Gobierno para que «en el plazo de diez o quince días», a contar desde mediados de la semana pasada, pongan en marcha toda la maquinaria burocrática para que 'la intervención' sea una realidad cuanto antes. Si no, movilizaciones al canto. Insisten que vamos tarde, que se debe actuar con premura ya que, de cumplirse los plazos, no se comenzaría a retirar género hasta enero. Es decir, metidos de lleno en la próxima campaña, que se prevé buena por las abundantes lluvias de este invierno, una circunstancia que, por pura lógica de mercado -habrá oferta suficiente- dificultaría la apreciación del zumo de aceituna.

