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Jaén registra la tercera cosecha más alta de su historia, pese al supuesto efecto dañino ocasionado por los temporales del pasado invierno

Los datos de cosecha que iba publicando mes tras mes la Agencia para el Aceite de Oliva (AAO) ya revelaban que una cosa eran los números reales, el aceite que estaban generando las almazaras, y otra bien distinta las estimaciones de recolección que hacían algunas organizaciones, que hablaban hasta de un 30 por ciento menos como consecuencia de los temporales. Pues bien, con las cifras marzo frescas, recién salidas de la nevera, ya se puede afirmar que, en efecto, las asociaciones de productores se han equivocado de lleno. Ni un 30, ni un 20, ni un 10 por ciento menos. Nada de eso. En total, un 1.347.600 toneladas, lo que supone un 32 por ciento más que la campaña anterior y un 30 por ciento más que la media de las últimas cuatro. Estamos hablando de un margen de error del 60 por ciento.

¿Tan poco tino tienen los citados colectivos? Evidentemente no. En el sector oleícola pocos mensajes son inocentes. Y éstos, desde luego, no lo eran. Advirtiendo de una oferta a la baja se buscaba que el mercado reaccionara con precios al alza, aliviando la asfixia de la mayoría de los olivicultores. Además se daba la circunstancia, también corroborada ahora por la AAO, de que la demanda apuntaba claramente hacia arriba. Tanto es así que las exportaciones han crecido un 23 por ciento respecto al ejercicio anterior y el consumo interior ha mejorado un 2 por ciento en idéntico período de tiempo.

Más allá del debate sobre si el fin justifica los medios, lo cierto es que los discursos interesados han servido para bien poco. Los grandes compradores no hacen caso a la prensa; se limitan a entrar en internet, consultar el sistema Pool-Red para ver a cuánto se cotiza el 'oro verde' y echar un vistazo también a la web de la AAO para descartar cualquier déficit de abastecimiento. Una vez comprobado todo esto y plenamente conscientes de que las fábricas tienen problemas de liquidez -las entidades financieras prestan poco y a unos intereses inasumibles- sólo queda poner las cantidades. Y si alguien no se aviene, pues a tocar la puerta de otro, que hay donde elegir. En Jaén, por ejemplo, 330 fabricantes que hacen cada uno la guerra por su cuenta. Por todo ello llevamos tantísimo tiempo con valores inferiores a los dos euros. Este jueves, sin ir más lejos, 1,90 euros el kilogramo, un 14 por ciento menos que esos 2,20 que marcan el umbral de la rentabilidad para la mayoría de las plantaciones.

Género suficiente

Así estamos. Hay género suficiente en las bodegas. Escasez de dinero en el bolsillo de los oleicultores. Y un enfado monumental por la negativa de la Junta y el Ministerio para solicitar el almacenamiento privado, el único sistema que se ha mostrado efectivo para lograr una apreciación del producto a corto plazo -algo igual de incompresible que todo lo anterior, ya que las partidas que se inmovilizan son una nimiedad en relación con los volúmenes totales-.

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ya dijo anteayer que el Ejecutivo no cursará ninguna solicitud a Bruselas hasta que no se alcancen los mínimos que recoge la Organización Común de Mercado del Aceite de Oliva, que son 1,80 para los extras, 1,71 para los vírgenes y 1,52 para los lampantes, un largo trecho por recorrer si tenemos en cuenta que ahora nos movemos en 2,23 euros, 1,85 y 1,64 para cada una de las calidades antes citadas. Hoy está prevista una reunión en Madrid en la que Espinosa explicará su posición a los representantes de Asaja, COAG, UPA y Federación de Empresas Cooperativas Agrarias. El calendario de movilizaciones anunciado la semana pasada dependerá de las conclusiones que se obtengan en este encuentro al más alto nivel. A buen seguro que durante el cónclave surgirán temas como la necesaria concentración de los agricultores o la ley del comercio justo.