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Sólo el 2,2 por ciento de los contratos firmados en 2009 fueron indefinidos, lo que deja pocas opciones a la tranquilidad

Seis, cuatro, dos o un mes. Puede que quince días o una semana a lo sumo. Ésta es la media de duración de muchos de los contratos que se pueden encontrar actualmente en el mercado laboral, tendencia que se ido generalizando sobre todo desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y a la que parece imposible poner freno. No se trata ya sólo de los miles de jienenses que han perdido su empleo en los últimos años, alcanzando una tasa de paro en el tercer trimestre de casi un 28 por ciento, con 77.600 personas sin un trabajo, según los últimos datos hechos públicos por la Encuesta de Población Activa (EPA). Aparte del drama que supone no encontrar una salida en el mercado laboral, también hay que poner la atención en la precariedad, en la incertidumbre de no saber no sólo cuando se va a encontrar empleo, sino también cuando su nombre volverá a ser un simple número más en las listas del Servicio Público de Empleo de Empleo Estatal (SPEE) -antiguo Inem-.

La duración de los contratos varía en función de las necesidades de la empresa. Pero lo cierto es que cada vez son más cortos. Varios meses, semanas o días si se trata de un tema puntual. Y, además, Jaén es el campeón de los campeones en este ámbito, al menos si tenemos en cuenta la comunidad autónoma andaluza. Durante el año 2009, el 97,8 por ciento de todos los contratos realizados en la provincia tenían carácter temporal, superando la media andaluza del 95,5 por ciento y la nacional del 90,3 por ciento. Es decir, en casi todos los casos, los empleados sabían que tenían fecha de entrada y salida de la empresa, ni oír hablar de estabilidad laboral o de cierta seguridad a la hora de afrontar gastos como la compra de una vivienda, un coche, viajes, etc. Eso pasó a la historia junto con la venta de pisos como rosquillas, las grúas llenando los cielos de la provincia y la alegría a la hora de gastar en bienes y servicios.

Este dato se extrae del 'Informe sobre la Situación Socioeconómica de Andalucía en 2009', que acaba de ser publicado. En dicho documento se explica cómo de los 430.243 contratos firmados el año pasado, 420.752 tenían fecha límite. De ellos, el 41,5 por ciento fueron de obra y servicio, mientras que el 51,1 por ciento tenían carácter eventual. El 4,4 por ciento eran interinos y el 0,5 se encuadraban en los llamados de formación y prácticas. Tan sólo 9.491 -el 2,2 por ciento del total- fueron indefinidos.

No sólo estamos hablando de que la precariedad en la duración ha subido un 1 por ciento en los últimos doce meses, sino que además Jaén es la provincia que sale peor parada. De las demás provincias andaluzas, aunque la temporalidad es también muy elevada, ninguna supera a Jaén. Le siguen muy de cerca Huelva (97,2 por ciento) y Córdoba (97,1 por ciento). La que menos contratos de duración determinada realizó en el año pasado fue la de Málaga, con un 92,7 por ciento. Y a falta de conocer los resultados que arroje 2010, lo que ya se sabe es que el pasado año fue peor que el anterior. La tasa de la contratación indefinida disminuyó un 26,6 por ciento con respecto a 2008, mientras que creció la temporal en un 5,5 por ciento.

Navidad y recolección

La campaña agrícola o épocas como las vacaciones de verano y las navidades concentran principalmente este tipo de contratos. De hecho, lo normal es que haya un repunte en la ocupación el próximo mes, coincidiendo con la campaña de Navidad y la recolección de la aceituna, aunque serán en su mayoría trabajos de varias semanas, por lo que los empleados volverán a la lista de parados una vez que llegue el mes de enero y febrero.

Éste es precisamente uno de los caballos de batalla de los sindicatos, que critican la falta de oportunidades laborales, pero también el hecho de que los jienenses que acceden a un puesto de trabajo lo hacen casi siempre bajo la condición de la temporalidad. Tanto Comisiones Obreras como UGT llevan años criticando la precariedad que genera trabajar sólo durante unos meses al año, concatenando contrato con contrato sin ningún tipo de posibilidades de estabilizarse. Para ellos, la reforma laboral aprobada por el Gobierno, no vendrá sino a «aumentar la temporalidad que ya existe y a generar más incertidumbre para los trabajadores».

El informe socioeconómico también arroja un dato a tener en cuenta. Se trata del número de contrataciones a tiempo parcial, que supone el 9,4 por ciento del total en la provincia de Jaén, bajando su índice un 0,5 por ciento en el último año. ¿Cuáles son los principales protagonistas de este tipo de acuerdos? Sin duda, las mujeres, que suponen casi el 80 por ciento en esta modalidad debido, en parte, a su mejor adaptación a las peculiares circunstancias de este tipo de jornada. En cuanto al motivo por el que se está contratado a tiempo parcial, cuando éste es el cuidado de niños, adultos enfermos, incapacitados o mayores, el porcentaje de mujeres asciende al 98 por ciento del total.

La formación, una salida

Dada la difícil situación a la que se enfrentan actualmente muchos jienenses para encontrar empleo, un porcentaje notable de ellos han optado por la formación como la mejor opción para entrar en el mercado. Y, además, hacerlo en las mejores condiciones, intentando obtener calidad de vida. Por ello, durante el año 2009 se produjo un aumento en las personas que han decidido continuar con los estudios o retomarlos en el caso de haberlos abandonado. Otros se apuntan a cursos de formación, master, informática e idiomas. También se ha observado un incremento en el número de opositores que se presentan para ocupar una plaza en la Administración pública, llenando academias de oposiciones con alumnos de una gran variedad en edad y estudios y profesiones. Aprovechar el tiempo y que éste sea productivo para una búsqueda de empleo más fructífera es la meta de todos ellos.

Mónica Melero es un claro ejemplo. Tras acabar sus estudios de COU, acudió a la Universidad, pero tan sólo curso el primer año de Informática. Optó entonces por trabajar y se decantó por el comercio. Durante los últimos seis años ha trabajado en diferentes zapaterías y tiendas de ropa de la capital jienense, pero asegura que «siempre he querido aspirar a algo más». Por ello, lleva dos años intentando aprobar los estudios de Auxiliar de Farmacia, que espera finalizar este año. «Cuando acabe, tendré formación y una titulación, por lo que espero que se me abran más puertas y tener más posibilidades de las que tengo ahora». Por el momento, compagina trabajo y estudios «con mucho más esfuerzo y más ganas que cuando tenía 18 años -dice- porque ahora sé lo que es el trabajo, los difíciles horarios del comercio y los contratos temporales, que te restan muchos derechos como trabajador». «Quiero tener más estabilidad y una vida sin sobresaltos para mí y mi familia», explica mientras se acaricia su barriga de seis meses de gestación.

Entre las múltiples posibilidades de formación que existe, la Consejería de Empleo, a través del Servicio Andaluz de empleo (SAE) diseña anualmente un paquete de acciones que facilitan la mejora de cualificación profesional de las personas trabajadoras, adaptando sus competencias a los requerimientos del mercado de trabajo. Con la nueva normativa al respecto, los programas que se han empezado a desarrollar en el año 2009 son cinco.

Engordar el currículum

La mayoría de los jienenses -5.115- participó en alguno de los 343 cursos del Programa del Plan de Medidas Extraordinarias para el Mercado de Andalucía (Memta). Otros 2.129 participaron como alumnos en los 140 cursos del Programa de formación de Oferta, dirigida principalmente a las personas desempleadas. 315 más lo hicieron a través del Programa para personas ocupadas en Pequeñas y Medianas Empresas de Economía Social y Autónomos, mientras 235 más lo hicieron en el Programa de Acciones Formativas con Compromiso de Contratación. Los 30 restantes asistieron a los curso del Programa de Formación para Formadores y gestores de la Formación Profesional para el Empleo. En total, el año pasado, el 9,4 por ciento de los alumnos andaluces que participaron en este tipo de acciones eran jienenses.

Otro de los programas orientados a mejorar el currículum es el de escuelas taller, casas de oficios, talleres de empleo y unidades de promoción y desarrollo como instrumento del empleo en Andalucía. La programación de 2009, al igual que en el pasado ejercicio, se orientó de forma prioritaria hacia sectores emergentes de la economía sostenible y especialidades de mayor demanda en el mercado laboral. Las preferencias en estos cursos son para los colectivos que presentan especiales dificultades de inserción laboral, prioritariamente jóvenes, parados de larga duración, mujeres y personas con discapacidad. El año pasado 545 jienenses emplearon su tiempo en este tipo de actividades. 122 acudieron a escuelas taller, otros 12 a casas de oficios, 312 a talleres de empleo y 8 a unidades de empleo de promoción y desarrollo.

Orientación

Los ciudadanos intentar acceder a un puesto de trabajo de múltiples maneras. Y es que aparte de la formación, también acuden a programas de orientación en los que se les asesora y aconseja sobre la mejor forma de encontrar trabajo. Son los denominados itenerarios personalizados de inserción, que se definen como «la realización y seguimiento de una secuencia concatenada de acciones destinadas a mejorar la empleabilidad de las personas demandantes de empleo inscritas como desempleadas en el SAE». El mayor porcentaje de jienenses que acceden a estos programas posee estudios primarios, seguidos de aquellos que cuentan con estudios medios, superiores y aquellos que no poseen estudios. Más de doce mil jóvenes de entre 18 y 30 años de la provincia participaron en estos itinerarios en 2009, mientras que el número de inmigrantes alcanzó el centenar. Además, algo más de siete mil jienenses fueron atendidas a través del Plan Memta.