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El problema se agrava todavía más si tenemos en cuenta que sólo 3 de cada 10 parados cobra la prestación por desempleo

Los últimos resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al segundo trimestre de 2010, han evidenciado lo sumamente tocado que está el mercado del trabajo de la provincia después de tres años de profunda crisis. Aquella tasa de paro del 19 por ciento de marzo -que tampoco es para tirar cohetes, por cierto- no dejaba de ser una ensoñación, un índice puramente coyuntural por aquello de la necesidad de abundante mano de obra para la campaña de la aceituna, que a la postre ha sido la tercera cosecha más voluminosa en Jaén desde que existen estadísticas. Pero aquello se acabó y volvió aflorar ese alarmante 27 por ciento de jienenses a la expectativa de volver al tajo más pronto que tarde. Una barbaridad. Evidentemente, se trata de un problema de primera índole, pero que todavía es más preocupante cuando observamos que hay miles y miles de casas con todos sus miembros desocupados.

¿Cuántas son exactamente? La EPA sólo proporciona números absolutos a nivel nacional, pero sí se pueden realizar aproximaciones territoriales a partir de parámetros como la población. En esta difícil tesitura se hallan 1.308.300 hogares en España, una cifra que superaría los 18.700 en la provincia. Posiblemente nos quedaremos incluso bastante cortos si tenemos en cuenta que el desempleo en el conjunto del país es del 20,09 por ciento y que en Jaén estamos mucho peor, en 27,15 por ciento. Es decir, es probable que se contabilicen más de 20.000 hogares, sobre un total de 230.900 según el Instituto de Estadística de Andalucía -un 8,6 por ciento en términos relativos-, en los que no entre ni un solo euro por rendimientos laborales, un auténtico quebranto para los directamente damnificados y para el sistema económico, ávida de consumidores que reactiven la cadena del comercio y, por ende, el tejido productivo e industrial.

Pero el verdadero drama no es que haya 20.000 familias con cero ingresos porque nadie de sus componentes está colocado, sino que también crece a pasos agigantados los que se quedan sin protección, una situación angustiosa que frecuentemente lleva aparejados impagos y embargos. Así se desprende de los últimos datos proporcionados por el Servicio Público de Empleo -antiguo Inem-, relativos a junio. Si hace un año el 38,7 por ciento de los parados de Jaén percibían la prestación contributiva, la que se genera por haber trabajado, ahora mismo este porcentaje se ha reducido hasta el 31,7 por ciento.

Pocas alternativas

Las alternativas para los que dejan de recibir el 'seguro' son pocas. En esta modalidad no se admiten excepciones. La única opción es acogerse al subsidio. Los que cumplan los requisitos se garantizan una ayuda que se prolongará entre seis y dieciocho meses en función de diversas circunstancias como el soportar cargas familiares. Los que también hayan agotado este recurso tendrán una última posibilidad, los 426 euros aprobados por el Gobierno como medida excepcional y que acaban de ser prorrogados por otros seis meses -realmente se refrendará en un Consejo de Ministros extraordinario que se celebrará el próximo viernes-, aunque en este caso los susodichos tienen la obligación de participar en itinerarios activos de inserción. Y se acabó lo que se daba. Si no llega la ansiada llamada, las únicas salidas serán al margen de la administración -socorro de allegados, auxilio de instituciones de caridad...-.

¿Quiénes están en esta delicada situación? La mayoría forma parte de lo que se conoce como 'parados de larga duración'. O sea, los que llevan más de 365 días buscando ese puesto que nunca llega. Según el Servicio Andaluz de Empleo, en esta encrucijada hay 16.135 personas en Jaén, un 27 por ciento más que doce meses atrás, cuando se contabilizaban 12.709. Estamos hablando de uno de cada tres demandantes inscritos en el SPE. El perfil más habitual se corresponde con el de ciudadanos mayores de 45 años y menores de 25 -la mayoría de ellos procedentes del sector de la construcción-, mujeres e inmigrantes.