Adiós al Mercantil de Baeza
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Una cafetería con más de 130 años de existencia que tiene que cerrar sus puertas por la insaciable crisis
El día 1 de abril será sin duda una fecha difícil de olvidar para los baezanos, ya que marca el punto de inflexión en la historia popular de una ciudad que tal vez con cierta ingenuidad pensaba que algunas cosas nunca iban a cambiar, y mucho menos desaparecer. Esto es lo que ha pasado con el Mercantil, mítico café, lugar de tertulias y encuentros, punto de referencia y de tantas vivencias que ha cerrado sus puertas víctima de la insaciable crisis que tantos otros sueños y esfuerzos personales de nuestras gentes ha devorado.
130 años dan para mucho, y a lo largo de todos ellos ha habido otros momentos difíciles por los que ha atravesado el Mercantil y la familia Cejudo, especialmente duros en los años 60 del pasado siglo, cuando el cierre parecía inevitable, y sin embargo un golpe de fortuna, un premio de la lotería nacional, propició que Rafael y Emilio Cejudo, tío y sobrino, pudieran entonces seguir al frente de un negocio que ha sido siempre una apuesta personal por el servicio a los demás y la creación de puestos de trabajo. La siguiente generación de esta familia ha continuado con la lucha, Mari Presen, Rafael, han resistido tres años casi agónicos hasta que se ha llegado a un punto sin retorno que ha cerrado las puertas definitivamente de este emblemático establecimiento en el corazón de Baeza.
Conocido en toda la provincia, porque junto al Mercantil tenían su parada la Viajera de Ibros y la Alsina, y los viandantes aprovechaban la parada para tomar un café o comprar un bocadillo antes de continuar la ruta.
Lugar de reunión
Lugar de reunión de agricultores y de interminables pronósticos sobre el tiempo y las cosechas, lugar machadiano porque también el poeta tomaba el pulso a nuestra ciudad sentado en sus veladores de mármol a través de sus cristaleras contemplando una panorámica privilegiada de la plaza y la torre del reloj, y como no, principal mentidero donde en interminables veladas se analizaba la política, la sociedad, la vida y la muerte. todo lo sublime y lo cotidiano referente al día a día de nuestra ciudad. Pero además de todo esto , y lo que es primordial es que en el Mercantil hemos podido disfrutar de su rica y variada cocina, y junto a nosotros numerosos turistas españoles y extranjeros que a lo largo de los años han sabido saborear junto a una cerveza sus ricas tapas mientras tomaban el sol plácidamente acomodados en su espléndida terraza, las ligadas interminables los días de fiesta, los fines de semana, tomar el fresquito por la noche al volver de dar una vuelta por la feria con un helado elaborado en la propia casa, y como no, en Semana Santa todos los mayores sentarse temprano por la tarde para tener buen sitio y poder desde allí ver el paso de la cofradía de su devoción.
Ahora al vacío físico, tangible, que ha dejado su cierre en la plaza, los baezanos se lamentan y se unen las cábalas sobre que ocurrirá, si no habrá algún valiente que vuelva a abrir el Mercantil... esperemos que sí.

