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Más de la mitad de los 2.850 alumnos pidió nueva corrección, pero algunos han recibido a cambio una puntuación inferior a la primera En la última convocatoria de Selectividad, cuyas notas se conocieron el 24 de junio, el porcentaje de aprobados en Jaén fue ligeramente superior al del año pasado, concretamente llegó hasta el 94,1 por ciento. Aún así, parece que muchos no quedaron contentos con su calificación y que, por temor a no entrar en la titulación deseada, decidieron hacer uso del derecho de reclamación que todo estudiante posee.

Las cifras son cuanto menos significativas. Fueron 2.851 alumnos los que se examinaron y unos 1.800, esto es, más de la mitad, pidieron que se revisara alguno o varios de sus exámenes. En estos casos, la Universidad de Jaén ofrece dos modalidades, aunque la reclamación propiamente dicha es la más solicitada por los estudiantes porque, como requisito, la normativa marca que en ese caso la nota no se puede bajar, sólo mantenerse igual o subirse. Eso sí, no tiene por qué ser un profesor distinto al inicial el que corrija la prueba, aunque, por lo general, en la UJA prefieren que sí lo sea para que haya más objetividad. Esta es la opción que han escogido 1.200 de los alumnos que han reclamado y su nota final ha sido la que ha puesto el segundo corrector, olvidando por completo la primera.

La otra forma es solicitar la doble corrección, algo que han hecho 600 estudiantes jienenses. En este caso, el alumno pide que un segundo profesor le corrija el examen y la nota final será la media entre la primera que ya tenía y la que le ha puesto el segundo corrector. Es decir, igual puede subir o bajar.

Pero, la pregunta es, ¿por qué reclaman tanto?, ¿realmente las primeras correcciones son tan poco fiables? Y, lo que es más importante, ¿sale ganando siempre quien reclama?. La respuesta, a juzgar por los datos que ofrecía ayer mismo la vicerrectora de Estudiantes e Inserción Laboral de la UJA, Adoración Mozas, es que no, que no merece la pena reclamar y que a algunos la jugada incluso acaba bajándoles la nota. Y es que, según manifestaba Mozas, «sólo un 1 por ciento de los 1.800 que han reclamado ha conseguido modificar su nota», esto es, 18 personas.

Pero no sólo es que hayan sido muy pocos los que han conseguido que les cambien la nota, es que algunos, por el hecho de pedir la doble corrección, se han encontrado con que, en lugar de subir, el segundo profesor que ha valorado su examen ha concluido que merece menos nota. «Reclamar es un derecho del estudiante y es normal que hagan uso de él, pero, a la vista de los resultados, está claro que las primeras correcciones son bastante fiables y que al final esto sólo supone una carga de trabajo exagerada para la Universidad», manifiesta la vicerrectora, que apunta que «para las reclamaciones se tiene que constituir un nuevo tribunal con un presidente distinto y se somete a los profesores que corrigen a un volumen de trabajo muy grande que tiene que resolver en muy pocos días». Es, como señala, Adoración Mozas, «una segunda Selectividad para los profesores».

Eso, sin tener en cuenta que ya en la primera parte del proceso, es decir, en la corrección ordinaria, el tribunal también se enfrentaba en esta ocasión a las novedades de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), que dejaba los seis exámenes obligatorios de siempre en cuatro, pero que, en cambio, sumaba la posibilidad de que los alumnos se examinaran para subir nota de las materias relacionadas con la titulación que quieren estudiar.

Los datos

Hay que recordar el 94,91 por ciento de los 2.851 alumnos matriculados en junio han aprobado, lo que supone una cifra superior, un 1,2 por ciento más, respecto a la convocatoria de junio del pasado año, donde el 93,71% de los alumnos superaron la Selectividad