El aforo de la cosecha en Jaén, otra vez 'agua'
ideal.es
A expensas de conocer los datos de marzo, las estimaciones iniciales ya se superan en un 7,2%
En el olivar a casi nadie le salen las cuentas. A los productores porque con unos precios tan bajos como los actuales no cubren ni gastos. A los envasadores porque, por mucho empeño que le pongan y mucho que sacrifiquen los márgenes comerciales, las marcas blancas les adelantan por la izquierda y por la derecha -aunque esté prohibido-. A las organizaciones agrarias porque no entienden cómo Bruselas marea tantísimo la perdiz cuando el almacenamiento privado no supone más que una 'propinilla' de siete millones de euros en relación a los presupuestos de la PAC. Todo el mundo hace sumas, restas, multiplicaciones, divisiones... y nada de nada. 'Pues si no quieres aceite, toma tres tazas'. Nuevamente, y ya van unas cuantas, los números reales de producción superan holgadamente las estimaciones. Las realizadas por la Junta a principios de diciembre, coincidiendo con la Fiesta de la Aceituna de Martos. Ese día una señora llamara María Isabel Salinas, a la sazón secretaria general del Medio Rural y Producción Ecológica de la Consejería de Agricultura y Pesca, dijo que en Jaén se recogerían 535.000 toneladas. Pues bien ¿saben cuántas llevábamos hasta febrero? Según las estadísticas de la Agencia para el Aceite de Oliva, nada más y nada menos que 563.512 toneladas. Un 7,2 por ciento más que los cálculos de la administración. Y todavía falta por contabilizar marzo, un mes que normalmente aporta unas magnitudes más modestas por aquello de que el grueso de la cosecha se ventila entre diciembre, enero y febrero. En cualquier caso, con que se obtengan 5.000 toneladas ya estaríamos por encima del ejercicio 2009/2010, cuando se alcanzaron las 568.000. Esto es mucho 'oro verde', aunque todavía estamos lejos de batir plusmarcas territoriales (613.000 toneladas en 2001/2002 y 611.000 en 2003/2004).
¿Un sistema válido?
Pero más allá de controversias sobre los récords, esta diferencia del 7,2 por ciento entre el aforo y lo que realmente se fabrica reabre el debate sobre la validez del sistema de medición. No es asunto baladí. Estas previsiones, que históricamente han sido bastante exactas, tienen su influencia en un mercado tan sensible y tan compulsivo como el oleícola. En función de cómo evolucione la oferta y tirando igualmente de futuribles sobre el comportamiento de la demanda, basados en los resultados de las cuatro campañas anteriores, se puede anticipar incluso cómo fluctuarán las cotizaciones. Así lo hace la Consejería de Agricultura cuando presenta los datos oficiales. Y aquí es donde se hace imprescindible el principio de verosimilitud: las cartas sobre la mesa para que todo el mundo sepa a qué atenerse -para bien o para mal-.
El secretario de Organización de COAG-Jaén, Juan Luis Ávila, comenta que las cifras proporcionadas por la Junta son realmente perjudiciales pare el sector cuando el error se produce por exceso no por defecto, como ha ocurrido en otras ocasiones. Ávila considera que atinar al 100 por cien es complejo porque intervienen factores difíciles de mesurar. «Desconozco los muestreos que se realizan, pero sí estoy seguro de que los técnicos de las Asociaciones de Tratamiento Integral (Atrias) y las Asociaciones de Producción Integrada (Apris) podrían dar información muy precisa ya que realizan estudios semanales sobre la situación del cultivo», apostilla.

